-CARÁTULA DEDICADA A LA MUJER AFRICANA. UNA DE LAS MUJERES MÁS OPRIMIDAS, MÁS MALTRATADAS, VEJADAS Y MENOS RESPETADAS Y VALORADAS POR SU SOCIEDAD; PERO, POR DESGRACIA Y VERGÜENZA, HAY MUCHÍSIMAS MAS-
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miércoles, 2 de julio de 2014

NOMOFOBIA

Vaya por delante que soy una de las primeras, al menos de mi círculo de amistades, a las que le daba hasta vergüenza que le sonase el móvil en la calle o en el super. Estoy hablando de Enero de 1996.

Mucho ha llovido desde entonces y ahora vuelvo a sentir vergüenza de esas personas ya creciditas que no saben estar diez minutos sin hurgar en su smartphone. Me resulta ridículo verlas en el autobús, en la consulta del médico o andando solas por la calle dándoles a las teclitas. Me dan a la sensación de que esas personas todas las edades y género no podrían salir de casa sin su necesitado apéndice. Y esa alteración, obsesión o enfermedad ya tiene nombre: "Nomofobia" o lo que es lo mismo, terror a salir de casa sin tu móvil o tablet o a que esta alta tecnología se queden sin batería.

No hay más que entrar en el metro o en el autobús para comprobar que la mayoría de las personas que solían llevarse un libro o un diario para leer durante su trayecto, han decidido pasarse a leer las actualizaciones de Twitter, Facebook o mandar WhatsApps a todo bicho viviente.

La "Nomofobia", término extraído de la frase "no mobile phobia", atrapa a los más jóvenes y a los no tan jóvenes.  Salir de casa sin el móvil es, para algunos, peor que salir sin ropa. Los adictos a esta moda necesitan compartir con el mundo todo lo que están haciendo. Haz 'check-in' para que tus amigos sepan dónde estás, sácale una foto a ese batido tan rico que te has tomado en esa cafetería tan chula y súbela a Facebook, Twitter, Tuenti, Instagram, etc... Sin eso crees que no hay vida ni eres nadie. ¡Que gran error!...

Esta enfermedad, cada año más extendida, produce entre sus principales víctimas ansiedad, inestabilidad, irritabilidad, falta de concentración y estrés. Cada persona afectada en grado alto, a lo largo del día, puede llegar a consultar una media de ¡150 veces! su smartphone y un 73 % de los usuarios ha considerado que en caso de perder el móvil entraría en pánico. Vamos, ¡de locos!...

La adicción a los móviles ha llegado muy lejos, tan lejos que en estados como California sre han creado campamentos para desintoxicarse de este tipo de tecnologías. En nuestro caso, de momento no tenemos ningún centro de deconexión en España, pero una buena manera de hacerlo es marcharse a un pueblo donde la WiFi, el 4G y la cobertura móvil no hayan llegado. De esos lugares tenemos muchos.

Por lo tanto, si tienes alguno de estos síntomas, deja el móvil en casa y descansa en un sitio de estos. Te aseguro que hay vida después de  Facebook, Twitter, Tuenti, Instagram y WhatsApp.

martes, 1 de julio de 2014

HOY EMPIEZAN LAS REBAJAS

¡La gran locura del verano! En esta época del año, quien más y quien menos se acerca a buscar la ganga o a ver si aquel pantalón que tanto nos gustó está a buen precio y podemos comprárnoslo, pero... ¡ojo, con lo que hacemos!

Las adictas a las rebajas estarán familiarizadas con esta situación: si algo está tirado de precio, te lo llevas a casa simplemente porque es barato. Ya te servirá... ¡Gran error! ¿Por qué no pensamos de entrada en cuántas veces nos lo vamos a poner de verdad?... 

Si seguimos ese razonamiento, teniendo en cuenta que las tiendas y marcas cada vez hacen más ofertas, ventas especiales y rebajas; antes de que nos demos cuenta nos encontaremos sepultadas por toda la "nada barata ganga" con la que habremos llenado nuestro armario.

Otro error que no debemos cometer es quedarnos con ese pantalón o camisa a los que le falta una talla más. No vale decirnos "hoy estoy hinchada, mañana me entrará". Gran engaño y craso error, ni al día siguiente te habrás "deshinchado" y si alguna vez lo haces, el modelito habrá pasado de moda.

Tampoco vayas de rebajads porque te aburres, eso es peligrosísimo. Mejor quedarle leyendo un buen libro o llamar a una amiga para ir a tomar un café o ir al cine, pero nunca para ir de tiendas y almacenes. Ir a buscar "gangas" por aburrimiento puede dejar tu tarjeta de crédito echando uno.

Mucho menos el utilizar el "he tenido una semana muy dura", "estoy deprimida" o "me he enfadado con mi pareja o con mi madre". Eso no te defrustrará o pondrá de mejor humor y te hará un buen agujero en la cuenta corriente, por lo tanto... ¡ojo con las rebajas! que como las pistolas, las carga el diablo.

domingo, 25 de mayo de 2014

TERAPIA: CORAZONES ROTOS

Lidiar con un corazón roto no es fácil, eso lo sabemos perfectamente, ya sea el nuestro o el de una amiga o amigo. Lo que no sabía es que la tecnología actual nos puede ayudar a sobrellevarlo mejor. No es que me lo crea demasiado, pero por si a alguna os puede interesar, aquí os dejo algunas apps tan de moda en los últimos años.

- The Breakup Rx -
Aseguran que es una plan completo para superarlo en un mes. Ha sido elaborada por la terapeuta Jane Reardon y desarrollada por Jeanine Lobell, así que cuenta con la ventaja de haber sido pensada por mujeres. Se divide en secciones: una para saber cómo te encuentras física y mentalmente, otra para que escribas todo lo que se te pasa por la cabeza, otra en la que te va marcando objetivos y otra que va enviando alertas con mensajes motivadores a lo largo de todo el día. Sólo es apta para aquellas que necesitan mucha atención. Estará disponible a partir del próximo mes de junio.

- Never liked it anyway -
Esta es una web en la que los miembros de parejas rotas venden los regalos que ya no quieren ver ni en pintura. Lo malo es que puedes descubrir que tu ex también se está intentando deshacer de aquel jersey tan bonito o aquella corbata tan llamativa que le regalaste por su último cumpleaños. También incluye un apartado para anillos y vestidos de boda.

- Hell is other people
Ahora sólo nos queda lidiar con el miedo a encuentros inesperados. Con esta aplicación no dejarás nada al azar: utiliza FourSquare para rastrear a aquellos que consideres "indeseables" y calcula algo que denomina como "zonas seguras", es decir, el perímetro en el que te mueves y en el que es prácticamente imposible que os encontréis.

Sinceramente no veo como estas tres aplicaciones van a ayudar a recomponer los corazones rotos; bueno la de evitar encontrártelo de morros no está mal, pero no creo necesario un teléfono para evitarlo. Cuando no existían esas aplicaciones no nos lo encontrábamos si no queríamos, por lo tanto... 

La ruptura, el desamor y el dolor solo lo cura el tiempo y, sobre todo, las largas matracas que les pegamos, una y otra vez, a nuestras pacientes y fieles amigas. Tendríamos que preguntarnos, ¿cúantas veces somos capaces de explicar el mismo rollo?... Sinceramente, cientos o miles; y ellas aguantan y aguantan...
Por cierto, ¡gracias!

sábado, 22 de febrero de 2014

MUJER Y MEMORIA

El espacio digital "Mujer y Memoria" arranca con la narración de la memoria histórica de la mujer del siglo XX en España, en su primer proyecto, "Madres e Hijas de la Transición Española". Un archivo audiovisual que refleja la "magnitud y celeridad" del tránsito inconcluso hacia la igualdad de género desde mujeres educadas bajo el nacional catolicismo al "concepto radicalmente diferente" que trajo la democracia.

"A mi generación no le resulta fácil ponerse en los zapatos de nuestras madres", confiesa la directora de la iniciativa, Aránzazu Borrachero Mendívil. Para facilitar el proceso empático aparecen estas historias orales, conversaciones familiares donde son las hijas quienes entrevistan a sus madres para legar relatos de vida que tratan aspectos clave como educación, trabajo, derechos reproductivos, sexualidad o matrimonio. 

Pregunta: "Oye ama, ¿y en aquellos tiempos se hacían abortos?". 
Respuesta: "¡Jesús! A punta pala, había una enfrente de mi casa que cuando veíamos que subía una un poco rara –se arruga la falda– decíamos, ya va a casa de fulana a hacer un aborto, hasta que la cazó la policía". 
¿Otros tiempos? Otro testimonio: "Días antes de la boda le pregunté a mi madre qué tenía que hacer. Me dio un guantazo y me dijo: eso se aprende sobre la marcha y te voy a decir sólo una cosa, que tu marido jamás te vea desnuda". Todas lo sabemos: nuestras madres vivieron en una época de prohibiciones.

Varias generaciones de mujeres españolas fueron educadas bajo el corsé del "sumisa, entregada y devota" de la moral nacional católica del franquismo. Las siguientes, sus hijas, pasaron a pelear la igualdad de género y la ruptura con el patriarcado. Son conceptos vitales antagónicos sin ultimar, con la punta del iceberg en la reforma propuesta para la ley del aborto y la base en el machismo cotidiano. La transformación, aún inconclusa, del papel de la mujer española.

El registro audiovisual de "Madres e Hijas de la Transición Española"  –acumula casi 60 horas de grabación y 31 entrevistas subidas a la web– es ahí una fuente abierta y un muestrario de similitudes y diferencias. Participan mujeres nacidas antes de 1955 y sus hijas, entre 1950 y 1980, de Andalucía, Aragón, Asturias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid, Murcia, Navarra, País Vasco y Valencia. La idea es incorporar testimonios de otras provincias y percibe como vías por explorar el desarrollo de documentales temáticos y volúmenes de ensayos.

http://www.mujerymemoria.org/web/search_thematic/

miércoles, 18 de diciembre de 2013

EL YA CLÁSICO 'MONO'

El 'todo en uno', o el también llamado 'mono', es una de las pocas prendas que cien años después de su creación puede presumir de llevar una doble vida: la original, la del trabajo duro; y la de tarde o nocturna, es decir la de ir de compras o a trabajar y la de las fiestas y celebraciones nocturnas.
 
El mono surgió (y se mantiene) como una prenda de trabajo a principios del siglo XX. Resistente, cómodo y plagado de bolsillos, pronto fue adoptado durante la Segunda Guerra Mundial por los pilotos y por las mujeres, que se enfundaban el 'todo en uno' por primera vez para hacer frente a las duras tareas a las que se enfrentaron en aquella época. 
 
A finales de los 60 se empezaron a ver por muchos escaparates pero yo al ser tan alta y delgada pensé que aquel tipo de traje aún me haría más 'palo'. Sobre 1977-78 me enamoré de uno que había en una tienda de Mariano Cubí. Tras varios días de mirarlo, entré, me lo robé y... ¡me venía corto de piernas!; pero me gustó como me quedaba. No me hacía más alta, me hacía lo que era: un palo.
La pequeña tienda, que acabó teniendo 6 grandes tiendas en Barcelona, tenía confección y, por el mismo precio me hicieron uno a medida.
 
Lo recordaré siempre: era de color canela con el cuello, los puños y el ancho cinturón en color beig. Cuando lo estrené me sentí tan cómoda y favorecida que 15 días más tarde encargué uno azulón mucho menos sport que el primero. Luego vino el negro de crèpe, el amplio blanco con topos negros, uno color vino... Creo que durante los siguientes 15 años, y aunque la moda fuese variando, cada verano y cada invierno estrenaba uno de los 'todo en uno' de Lola. Un día, pregunté qué modelos iban a hacer aquel año y Lola me comunicó que ninguno. El 'mono' había dejado de llevarse. ¡Que fastidio, con lo cómoda que iba!...
 
La primera versión ‘moda’ del mono fue de Elsa Schiaparelli, e imitaba a los utilizados durante la guerra en un vivo azul y con capucha, pero su momento de apogeo no llegó a finales de la década de los 60 y se llevó como ropa de diario hasta principios de los 90. A partir de entonces, el armario femenino le dio un respiro de casi 20 años, hasta que en 2008 Stella McCartney volvió a hacer de él un perfecto sustituto al vestido de noche. 
 
A partir de esa 'recuperación' han vuelto los monos para llevar a cualquier hora del día y de la noche pero yo ya me he 'desmonotizado'. Lola, que era la diseñadora y alma de la marca, se jubiló y las dos tiendas que, en la actualidad, quedan ya no tienen confección y venden lo mismo que el resto.

domingo, 8 de diciembre de 2013

DECORAR POCO Y BIEN

Vaya por delante que nunca me ha gustado la Navidad. Aunque sea un tópico, desde que me enteré quienes eran los Reyes Magos, además de entender muchas cosas, esas fiestas dejaron de tener gracia para mi.
Luego cuando llegó mi adolescencia  y juventud me fastidiaban el doble ya que, como estaba toda la familia, no podía salir hasta  las 7 de la tarde y como tenía que volver a las 9 y media, esos días a las 10 en punto... ¡día perdido!
Como colofón llegaron las navidades matrimoniales que eran un latazo insufrible y en las que se nos repartían como bultos, un año con mis suegros y al siguiente con mis padres. Insufrible para mi ex y también para mi; pero eso pasó, la Navidad no.
 
La verdad es que nunca, o casi nunca, he disfrutado de estas fiestas y, posiblemente debido a ello, tampoco he sido mucho de decorar la casa en navidad. No me gustaba ni me gusta ponerlo todo patas arriba por un tan corto espacio de tiempo: el árbol, el centro de mesa, mis tres figuras antiguas del Belén, que yacen desde hace años en una caja, y la clásica ponsettia. Punto final, esa ha sido siempre mi decoración navideña.
 
Actualmente ya ni pongo árbol, mi querido y añorado gato negro acabó con esa tradición y se lo agradezco, ya que ahora estoy en contra de la tala de árboles por motivos tan banales. ¡Menudo estropicio organizó!... Al año siguiente, no me quedaron ganas de repetirlo y puse uno artificial de 'Grifé & Escoda', pequeño -50cm- muy mono y decorado con miniaturas, que es el lleva saliendo y entrado de la caja desde hace más de 10 años.
 
Puede que de la navidad lo único que me gustaba fuese comprar y decorar el árbol. Siempre vigilaba que tuviese luz natural, que estuviese lo más apartado de la calefacción y que se pudiese ver desde distintos ángulos sin tener que toparme de morros con él al entrar en el salón. Me pasaba horas decorándolo, lo de desmontarlo y tirarlo a la basura ya no me gustaba en lo más mínimo y, si podía, ya no lo hacía yo.
 
Lo que siempre cuidé fue el centro de mesa que debía ser alargado, bajo, poco aparatoso, lo más natural posible, sin lazos, bolas ni purpurinas y las velas siempre rojas. Plantas Navarro me hacía uno especial -y bajo mi atenta mirada- cado año; pero ahora esos clásicos centros navideños han evolucionado y un par de faroles con dos piñas y dos ramitas de abeto o un recipiente de cristal con cuatro ramas y una vela, quedan perfectos y los podemos hacer nosotras mismas.
 
Aquí os dejo algunas ideas que me han encantado. Bonitas, baratas, de reciclaje y cero aparatosas; con cualquiera de ellas, y el arbolito de 'Grifé & Escoda' -en mi caso- u otro parecido,  será suficiente para darle espíritu navideño a toda la casa. Al fin y al cabo las fiestas duran escasamente 15 días y no hay que tirar la casa por la ventana.

sábado, 7 de diciembre de 2013

NAVIDAD: IDEAS PARA REGALAR

Ya estamos metidas de cabeza en esas fechas en las que parece que nos vemos obligados a regalar. Y es que en la palabra Navidad vienen implícitas las palabras regalos y gasto excesivo.
 
Aunque regalar no es una obligación, si es una tradición y a nadie le amarga un dulce aunque luego, lo que has regalado con tanto cariño, no se lo pongan o quede tirado en un rincón. ¿Sabéis cuando regalos navideños se reciclan a lo largo del año?... Pues muchos, preguntad a vuestras amigas. 
Personalmente siempre he encontrado un detalle feo y desagradecido pero eso no ha evitado que si lo regalado no me gustaba quedase relegado al último rincón, cosa que aún es peor. 
 
Debido a tantos regalos dados y recibidos fracasados, voy a daros unas cuantas ideas que al menos yo ni regalaría en el próximo cumpleaños 'de' o metería en el fondo de un armario o altillo.
 
Un regalo es el mini vestido negro "Umbra" (foto arriba izquierda), que también existe en camiseta o corsé. Pero atención que no es para llevarlo puesto, sino para dejarlo colgado en el armario y guardar en él todas las joyas y complementos. Es una forma perfecta de ordenarlas y encontrarlas fácilmente sin tener que rebuscar en cajitas, bolsitas y mil y un lugares donde acabas por encontrar todo... menos lo que buscas.
Además, es muy discreto, es como un vestido más en el armario, o fuera de él. Su precio 22€. La camiseta 15€ y el precio del corsé está entre los dos.
 
Otro son estos salvaplatos imitando los antiguos discos de vinilo. ¡Me encantan hasta para poner bajo un macetero, unos libros o como bandeja para las copas o el café. Su precio, 19,50€ la pareja, en: (www.curiosite.es); y si queréis, haciendo juego... una radio y tocadiscos retro por 325€ que tiene un sonido de alta fidelidad estupendo...
Lo segundo es una sugerencia por si alguna es rica, se siente 'rumbosa' y quiere tirar la casa por la ventana. Para ella o ellas,  ahí queda la idea.
 
Tampoco está mal este reloj con la ya olvidada carta de ajuste, ahora esa carta ha sido sustituida por los tarotistas y visionarios. Este alegre reloj puede quedar divertido en el despacho, en la habitación de los niños o en la cocina y solo vale 9,85€. Seguro que en algún lugar lo colocaría. Regalo más barato y, digamos, 'retro original', imposible.
 
Y por último tenemos la lámpara "Tetris", cuyo precio es de  36,90€, que pensándolo mejor no se si acabaría en el fondo de un armario, ya que es demasiado moderna -pese a ser muy retro- para la decoración de mi casa.
Ahora no se me ocurre donde la colocaría pero es un bonito recuerdo de los video-juegos de los años 80 y tiene una gracia escondida: como en el juego, sus piezas son intercambiables por lo que podremos combinar la lámpara como mejor nos parezca. Pensándolo mejor, seguro que le encontraría un lugar.
 
Esperando que algo de lo sugerido os haya servido de idea o camino... os deseo unas no demasiado pesadas compras navideñas. Yo no he empezado y ya estoy harta.

viernes, 29 de noviembre de 2013

EL CUERO... ¡SIEMPRE!

Toda mi vida me ha gustado y he lucido prendas de cuero, cazadoras, abrigos, chaquetas, pantalones, faldas cortas, largas... y es que, pese a lo que algunas digan, el cuero no tiene edad. ¿O si lo tiene?...
Puede que los pantalones, por lo sexys, si lo tengan y rondando los 40/45 sean prendas a abolir de nuestro vestuario  pero el resto no, o ya veremos...

Las faldas tienen mayor recorrido que los pantalones pero debemos tener ciertas reglas en cuenta, ya que esa prenda tiene muchas caras y solo tres formas de llevarlas a distintas edades.

A los 20 años la puedes llevar como te dé la gana, corta, cortísima o larga, larguísima, de mil colores y combinarla con tops, jerseys, camisas o lo que se os ocurra. Siempre y con todo os quedará bien, pero no utilicéis la de forma tubo, esa es para la etapa siguiente y no va en lo más mínimo con las veinteañeras.

A los 30 el abanico se amplia y es la mejor época para lucir el cuero en faldas y pantalones. ¿Corta, larga o tubo? La respuesta es que puedes llevar cualquiera de ellas, según cómo tengas el día y el armario.
Si la eliges corta, prueba con una mini ajustada o un poco más larga con vuelo. Me encantan las faldas cortas, de tubo y con un volante en el bajo. A esa edad, yo llevaba una cortita y con dos volantes, una tubo cortita y también una larga acampanada que se ataba a la cintura. ¡Que tiempos aquellos!...
Pero si vuestro estilo es más de 'señorita', es decir más clásica, la de tubo negro con cuatro dedos por encima de la rodilla será la perfecta. Si vistís sport, una larga a media pierna y bien ceñida a la cintura también resultará idónea.

No exactamente a  los 40, pero sí a los 40 y pocos, las opciones empiezan a reducirse y hay que tener en cuenta algunos detalles… Es fundamental que la falda sea tipo tubo, lo que nos dará una imagen sofisticada, y que el largo sea justo por la rodilla o un poco por debajo. Las largas por media pierna se mantienen, aunque a esa edad favorecen poco, y las minis deben desaparecer por completo.

A partir de los 50, creo que solo las más atrevidas se ponen una falda de cuero y si llega el caso, será únicamente de color negro, clásica, tubo y por debajo de la rodilla. A partir de esa edad, el cuero queda relegado a chaquetas, abrigos y chaquetones tres cuartos. Una pena, pero así es. Por lo tanto llegamos a la siguiente conclusión: el cuero no tiene edad, pero algunas prendas hechas de ese material, sí lo tienen.
 

domingo, 17 de noviembre de 2013

¿CARO O PLAGIADO?

En este país lamentablemente tenemos dos manías, una es la de la 'markitis' y otra, la maldita obsesión de copiar; y esto es justo lo que demuestran los ejemplos que os voy a poner.  Horribles bolsos y abrigos de grandes firmas, que yo al menos no me los pondría ni borracha, y que las marcas 'lowcost' no dudan en plagiar.
 
El abanico es grande pero que con estos cuatro ejemplos vamos más que sobradas para analizar o lo tontas que somos o lo tontas por lo que nos toman.
¿Es por causa de comprarlo es de no enterarnos o simplemente de aparentar?... A vuestra opinión lo dejo.
 
Esto me ha traído un recuerdo a la mente. Fijaros como son algunas:
 
Hace más de 20 años conocí a un piloto de Iberia al que le encargaba que me trajese copia de relojes de marca que, entonces, crecían como setas en NY. Llegué a tener una colección de falsificaciones que eran la envidia de propios y extraños.
Un día, comiendo con mi suegra, vi que no paraba de mirarme el reloj. Era un Chanel más falso que un billete de 5,75€, se lo dije, me dijo que estaba tan bien imitado que le costaba creerlo. Como me costaban -si no recuerdo mal- 3000 pesetas al cambio, se lo regalé. Se puso contentísima pero, meses más tarde, en presencia de otros familiares, que alababan el 'precioso' reloj, la oí decir "y el dineral que se han gastado mis hijos".
El reloj, que era una copia perfecta, por arte y gracia de San Apucio se había convertido en auténtico y lo habíamos pagado entre todos. Como es lógico, ni me miró. Tampoco esperé que lo hiciese. Ella solo vestía ropa, bolsos y zapatos de marca, ¿cómo iba a llevar algo falso?...
 

domingo, 29 de septiembre de 2013

CONSEJOS DE REVISTAS

Hoy me he levantado preguntándome si las mujeres somos un poco tontas o los editores de revistas están convencidos de ello.
 
Revistas como "Marie Claire", "Cosmopolitan", "Telva", "Elle", "Mujer Hoy", "Glamour" y otras de segundo nivel nos repiten una y otra vez las mismas tonterías desde sus portadas: "Operación bikini, como conseguir el orgasmo perfecto, se feliz contigo misma, vientre plano en siete días, reconquista a tu marido, adiós a las patas de gallo, pechos turgentes en dos semanas, las 100 dudas de amor resueltas en un periquete, piel de bebé en 10 minutos o como disfrutar de un sexo increíble en ocho sencillos pasos".
 
Son temas recurrentes que deben tener en una carpeta atemporal sin caducidad ya que, año tras año, las repiten y las mujeres seguimos comprando esas revistas que desde sus portadas nos van a aplanar el vientre, librarnos del acné o devolvernos a nuestra pareja por solo un par de euros. Un pelín tontas si somos, pero...
 
En realidad, las compramos, las leemos pero no nos creemos nada. Yo al menos y, lógicamente, nunca he llevado a la práctica ninguno de sus consejos, pero de forma inconsciente creemos que las cosas que nos cuentan podrían hacernos más felices.
Todas tuvimos o tenemos un vientre plano y una vida sexual extraordinaria, pero tampoco fuimos o somos completamente felices porque la felicidad completa no existe, es aleatoria y esas bobadas ayudan bien poco; es decir, nada. Solo sirven para distraernos, momentáneamente, de temas mucho más serios.

Dicen que la felicidad se obtiene cuando alcanzas la meta deseada, pero no hay una solo meta en la vida; las metas se suceden, luego no puedes ser feliz nunca. Entonces, ¿por qué preocuparnos de esas chorradas?... Si tu pareja te ha dejado, te buscas otro; si no tienes el vientre planísimo pues lo tienes menos y si quieres tener los pechos de una quinceañera, te operas y punto pero, por favor, dejemos de leer tontadas que no sirven para nada.
 
Recordemos que para Aristóteles ser feliz era autorrealizarse; para Platón,  ser autosuficiente y, para Epicuro era experimentar el placer intelectual y físico. Y, lamentándolo mucho, no creo que Epicuro, respecto al placer intelectual, se refiriese a leer los inútiles consejos de esas revistas.
 
Convencida de haber hecho un montón de nuevos amigos entre los editores de la llamada 'prensa femenina', me voy a desayunar. Con tanta 'filosofada' matinal me ha entrado apetito.

domingo, 15 de septiembre de 2013

SIESTAS REPARADORAS

Como esta noche he pasado la noche del loro o del papagayo y esta tarde no me quedará otra que hacer la siesta, he pensado que podría ser un buen tema para hoy. Porque, aunque los alemanes crean que hacemos la siesta todos los días, no es cierto y ese sueño reparador queda limitado a fines de semana, y eso, si tus obligaciones familiares te lo permiten.

Sobre este tema se ha dicho mucho y de todo tipo. ¿Quién dijo que las mejores siestas se hacían en el sofá y tenían que durar 15 minutos?, ¿quién dijo que en cuanto se te cae el cuello para un lado y abres un ojo es que la siesta está finalizada?, ¿quién no ha pensado nunca 'hoy necesito una siesta de pijama y orinal', como decía Camilo José Cela?

Siestas hay para todos los gustos pero su duración determinará nuestro resto del día. Así nos dicen, los expertos, que 'echar una cabezadita' o dos después de comer nos beneficiará de la siguiente forma:
 
De 10 a 20 minutos, que es la recomendada, nos dará un nuevo impulso para hacer frente con fuerza a las tareas de la tarde. Para la Agencia Espacial Norteamericana (NASA) sólo 20 minutos de siesta es suficiente para obtener todos sus beneficios: reducir los riesgos cardiovasculares, eliminar el estrés y ponernos de mejor humor.
Más de 30 minutos, pese a ser 'solo 10 minutos mas', esta prolongación nos puede producir una sensación de resaca que puede durarnos hasta media hora más tarde. Tras eso la energía se disparará.
Una hora, ya es toda una señora siesta y dicen que tras ella podemos recordar con mayor facilidad nombres, caras y hechos, pero  tardaremos casi otra hora de semi somnolencia para recuperar la plena actividad.
Más de una hora y media, significa pasar por todo un ciclo de sueño, incluyendo la fase REM. Esta larga siesta aseguran que ayuda a la memoria emocional y dispara la creatividad. Nos despertaremos de golpe y no necesitaremos 'desatontarnos' durante un espacio de tiempo, inmediatamente nuestra capacidad estará al 100x100.

Si haces una siesta de casi tres horas, como hice yo ayer, el resultado es que te despiertas muy descansada y con muy buena cara, te vas a dormir un poco más tarde, pero a las 5 de la mañana, en plena noche, te estás haciendo el primer "Dolce Gusto". Sin pensarlo, ¡ya la has liado y el lío seguirá!
Lógicamente, por la tarde necesitas nuevamente una siesta, caes exactamente en lo mismo y mañana, lunes, vas zoombie durante todo el día; porque como es normal te vuelves a levantar de 5 a 6 de la madrugada pero el lunes ya no te permite hacer siesta. En resumen, que hasta el martes no recuperas la normalidad y cuatro días más tarde, ya sabiendo lo que sucede, la vuelves a liar.
 
Por eso, los expertos, recomiendan con total claridad que la siesta debe ser en posición sentada vertical, en un sofá o sillón, pero nunca con la cabeza recostada a la misma altura que el cuerpo, es decir tumbada; de esa no te despiertas hasta pasadas dos horas y repercute en tu sueño nocturno; vamos que lo que hago yo es justo lo que no se debe hacer. Por lo tanto, tomad nota, siestas de week-end pero en el sillón y de 20 minutos; estirada en el sofá, tele dando la murga y tres horas roncando... ¡ni hablar!

jueves, 15 de agosto de 2013

TRES EDADES, TRES SITUACIONES

Aunque el gusto sea el mismo y solo se acomode a las nuevas tendencias o a la obligada renovación o mantenimiento del 'hogar, dulce hogar', el estado de ánimo o la situación que vives marcan el entorno en le que te mueves: tu casa, "tu castillo".
 
Estas tres decoraciones pertenecen a la misma persona: casada y aburguesada, recién separada y liberada y felizmente acostumbrada. ¿Que decoración refleja quién es más ella misma?... Las tres son igual de auténticas, la diferencia es tan solo el acompañamiento decorativo y, por que no, anímico.
Aunque personalmente en la segunda foto -situación- veo una luz y una alegría que en la anterior no se veía.
¿Realidad, conocimiento o simple imaginación?...


Por cierto, los colmillos son falsos. Con lo que le gustan los elefantes a la 'decoradora' no podían ser de otro modo.

miércoles, 19 de junio de 2013

LO QUE NOS VUELVE LOCAS

Hace un tiempo leí un artículo sobre las costumbres de los hombres que más molestan a las mujeres españolas. Entre ellas están las clásicas de siempre y otras menos clásicas.
 
A ver qué tienen que decir los hombres que visitan este blog. ¿Somos tan pejigueras, maniáticas, pelmas y "estem carregadas de punyetes" como dicen algunos y así parece?
 
La lista de los 20 motivos que nos sacan de quicio son los siguientes. (El orden de importancia dependerá de la forma de ser de cada una de nosotras.)
 
- No escucharnos con la atención requerida.
- No bajar la tapa del retrete.
- No limpiar los pelos del lavabo después del afeitado.
- Dejar las toallas hechas una pelota siempre a punto de caer del toallero.
- Dejar el baño hecho un barrizal pese a tener mampara.
- Sus amigos gorrones e insoportables.
- Su familia 'perfecta y encantadora'.
- Apropiarse del mando o canal del televisor junto con el mejor sillón del salón. 
- Hacerse los sordos o contestar con monosílabos.
- No dejar nunca los vasos y tazas en el lavaplatos o fregadero y esparcirlos graciosamente por toda la cocina y el salón.
- Hacer una tortilla francesa y engrasar hasta la cocina de la vecina.
- Que nos llamen 'nena', 'bonita' o tontadas similares.
- Que no valoren para nada nuestra cabeza y conocimientos.
- Que piensen más con su 'otra cabeza' que con la que tienen sobre los hombros.
- Dejar sus uñas cortadas y esparcidas por todo el cuarto de baño.
- No reponer el rollo de papel higiénico en el portarrollos.
- No tapar ningún bote.
- Apretar el tubo de pasta de dientes por el centro.
- Sacar, disimuladamente, el polvo de sus zapatos en las esquinas de la cama.
- Sus barbas, semi barbas, barbas de dos días y bigotes.
Etc...

Aquí lo dejo. El resto sería sacar más las cosas de quicio y, por hoy, ya ha sido suficiente.
 
¿De verdad ellos son tan desastres y nosotras tan puñeteramente 'perfeccionistas'?...

¿Y no será que la convivencia, con el paso de los años, cada día se hace más difícil de mantener y lo que en un principio era un bonito lunar con los años se convierte en una horrorosa verruga?...

Esto último, por suerte o por desgracia, me suena a conocido.

miércoles, 17 de abril de 2013

ZAPATOS INCÓMODOS

Creo que, desde siempre, mi gran obsesión han sido los zapatos y los bolsos. Sin ser una loca Imelda Marcos que tenía tropecientos mil pares yo también tengo unos cuantos, aunque siempre me ponga los mismos: los más cómodos, léase los más gastados. Con las botas me sucede exactamente igual, 6 pares nuevos o semi nuevos y yo con unas que, un día, se desintegrarán en plena calle y me dejarán con los pies sobre el asfalto.
 
Ahora me he calmado, pero en mi época de "ejecutiva agresiva" -como decía mi ex- llegué a comprarme dos pares iguales negros y dos más en marrón. ¿Por qué? Porque me gustaban tanto y eran tan cómodos que tenía que aprovechar la ocasión ya que, por lo general, me tenía que llevar los incómodos; aquellos que ya, en la tienda, me hacían ver las estrellas pero como eran muy bonitos... pensaba "ya los domaré". ¿¿Domar??... ¡Ja! No solo no los domaba si no que me destrozaban los piés. Supongo que de ahí viene mi afición a ir descalza por casa.
 
En verano tenía un truco que os recomiendo: cada vez que pasaba cerca de una fuente, me los sacaba, los mojaba y me los volvía a poner. Así 'domé' muchos, pero en invierno la cosa se complicaba y los zapatos incómodos acababan muriéndose en el mueble zapatero sin haber pisado la calle.
El problema radicaba en que en los años 70, 80 y mitad de los 90, el número mayor era el 39. Sí habían 40, cuatro, contados, horrorosos y de vieja; y yo que necesitaba ese número, me tenía que jorobar y ponerme uno menor.
 
Aún ahora, cuando tengo que comprarme zapatos, voy a principio de temporada, ya que si espero un poco, los 2 pares del cuarenta que reciben, vuelan. ¡Ventajas de ser la jirafa más pequeña de este mundo!...
 
Menos mal que, en la actualidad, las  medidas de los españoles han crecido y con ellas las tallas, pero cuando era jovenzuela hasta los pantalones me los tenían que hacer a medida porque me quedaban 'para ir a cruzar el río'. No es de extrañar el complejo de 'larguirucha' que tenía...
Ahora estoy encantada, pero han tenido que pasar algunos años para conseguir encontrar zapatos, pantalones y estar orgullosa de ser una pequeña 'jirafilla'. 

PD-Lógicamente los zapatos que aparecen, Louboutin, Zanotti, etc., no me los puedo poner ni en sueños, pero me gustan.