
Esta opción se ha llevado siempre pero de forma menos moderna y minimalista. Yo misma, hace años, encargué -visto ahora- un horroroso cabezal en forma de concha, tapizado en estampado floreado y haciendo juego con las cortinas, el cubrecamas-edredón con gran volante y los cuadrantes a juego; para remate, lógicamente también floreada, una mantita a juego que caía, de forma estudiada-dejada sobre el sillón orejero.
Entonces, todo el mundo opinaba que era un dormitorio muy cálido y acogedor; ahora, viendo las fotos, me parece un espanto del peor mal gusto. Cosas de las modas...

Los materiales textiles que se pueden utilizar para tapizar los cabeceros van desde lonas, algodones, fibras naturales, sedones y hasta terciopelos o polipiel; para mí, estos últimos son los preferidos, sobre todo del estilo del blanco de la derecha.
Los combinados con botones -capitone- y formas cuadradas o rectangulares aportan un aspecto confortable y rectilíneo al dormitorio.
La tendencia actual es utilizar tonos lisos y neutros que combinan a la perfección con cualquier tipo de mueble y estilo. El blanco, el negro y el beig son los más utilizados.
Una buena opción es elegir tonos claros y oscuros para crear contrastes entre los muebles, la ropa de cama y las paredes.
Aquí os dejo un par de ejemplos más:
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