-CARÁTULA DEDICADA A LA MUJER AFRICANA. UNA DE LAS MUJERES MÁS OPRIMIDAS, MÁS MALTRATADAS, VEJADAS Y MENOS RESPETADAS Y VALORADAS POR SU SOCIEDAD; PERO, POR DESGRACIA Y VERGÜENZA, HAY MUCHÍSIMAS MAS-

martes, 17 de diciembre de 2013

MIRIÑAQUES, CORSÉS Y...

El pasado mes de Noviembre se dio por finalizada la exposición “La Mécanique des dessous” que se inauguró el pasado mes de Julio, en el Museo de Les Arts décoratifs de París.
 
Miriñaques, corsés, polisones, cinturones de estómago, e incluso los modernos sujetadores ”push up”, fueron objeto de análisis durante la exposición de Paris que mostraba la evolución de estos artilugios que, en forma de ropa interior, han sido los  encargados -a lo largo de la historia- de rediseñar el contorno del cuerpo femenino siguiendo los códigos de moda de cada época.

Porque los tiempos en que la ropa interior debía esconderse pasaron a mejor vida y hoy en día lucirla de forma indiscreta resulta casi lo normal. Conocer la historia de estas, en ocasiones, mágicas prendas resulta cuanto menos curioso ya que desde hace siglos han sido y son auténticas armas de seducción masiva y objeto de fantasía, encargadas a lo largo del tiempo de meter en cintura, nunca mejor dicho, la silueta femenina e incluso masculina, siguiendo los dictados de la moda y la moral.
 
Unas prendas que lejos de ser sencillas, en sus orígenes -Siglo XIV- podían resultar verdaderas máquinas estructuradas para aportar volumen y seductoras curvas al cuerpo femenino.

En las últimas décadas de la Edad Media, se descubre una predilección por los artilugios que disimulan, disfrazan o enmascaran el cuerpo. Entre las mujeres imperaba el uso del “bliaud”, un vestido largo y ancho ajustado en la cintura y encargado de realzar el pecho.
Los tratados de belleza publicados a partir del siglo XVI determinaban que las mujeres debían ser hermosas y los varones viriles. Así que ellas, para dar forma a su cuerpo, escondían la parte inferior con enaguas y faldas y enfatizaban el pecho, el cuello y el rostro.

Las mujeres, por el gusto por lucir figuras enteramente artificiales hemos tenido que soportar el uso de corpiños de varillas, miriñaques, y demás suplicios, hasta llegar a la proclama de libertad en el siglo XVIII con el empleo de prendas que destacaban la naturalidad. Aunque no debemos olvidar los terribles corpiños de principios del Siglo XX y las terroríficas fajas compresoras de los 40 y 50.
¿Cómo lo podían soportar?...

La convivencia de ambas tendencias han llegado hasta nuestros días según el clasicismo o vanguardismo de los diseñadores que la recrean, la lencería pone nuevamente de manifiesto que la moda es fiel reflejo de la sociedad que la viste.

Hacer desaparecer el vientre, comprimir la cintura hasta hundirla y cortarte la respiración, sostener el pecho, resaltar los senos, a veces aplastarlos o redondear las caderas y potenciar las redondeces traseras el confort y la funcionalidad siempre cedieron el paso a la apariencia y así ha sucedido hasta nuestros días.

La mítica línea New Look lanzada por Christian Dior en 1947, supuso en su momento una vuelta al gusto por lucir una silueta femenina y equilibrada. Una figura pin-up de delgadísima cintura, torso estrecho, caderas abombadas y prominentes pechos; reemplazada en los sesenta y setenta por iconos de delgadez como Jane Birkin o Twiggy; y que nuevamente cambia con la recuperación del corpiño por diseñadores como Christian Lacroix o Vivienne Westwood entre otros.

 
En el siglo XXI hemos sustituido el corsé físico por otro invisible: el gimnasio, la dieta y la cirugía estética son las encargadas de esculpir hoy nuestros cuerpos, sin embargo el ideal femenino se mantiene: delgadez y pechos generosos, que ahora se consiguen mediante la cirugía y el 'push up'.

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