-CARÁTULA DEDICADA A LA MUJER AFRICANA. UNA DE LAS MUJERES MÁS OPRIMIDAS, MÁS MALTRATADAS, VEJADAS Y MENOS RESPETADAS Y VALORADAS POR SU SOCIEDAD; PERO, POR DESGRACIA Y VERGÜENZA, HAY MUCHÍSIMAS MAS-

jueves, 11 de julio de 2013

EGIPTO SALVAJE

Llevo días queriendo escribir sobre este tema pero me indignaba y me indigna tanto, me revuelve tanto las tripas, que siempre lo dejaba para 'luego'. Hoy no.

No sé qué me indigna más si el cuerpo semidesnudo de la mujer con su piel expuesta a la mirada de los salvajes que la vejan y golpean, la pierna alzada del hdp del militar que un segundo después pisoteó el pecho inerme de la muchacha o la sonrisa de los que tiran del velo hasta mostrar un sostén azul y luego la arrastran en plan salvaje hasta el furgón. El video es espeluznante.

Eso sucedía el año pasado en Egipto, en la plaza Tahrir, en una de las manifestaciones contra Mohamed Mursi, cuando también se detenía a mujeres que eran violadas una y otra vez en las dependencias policiales.
 
Ha pasado más de un año, Mursi ha caído, pero nada ha cambiado para las mujeres egipcias que se atreven a ir a la plaza Tahrir a protestar o a celebrar la dimisión del "hermano musulman".
 
El grupo de mujeres egipcias "Nazra" han denunciado que 101 violaciones se produjeron en esa plaza entre el 28 de junio y el 3 de julio. En un comunicado firmado por 6 organizaciones contra los abusos sexuales se condenó el hecho y se responsabilizó a las autoridades.
En el comunicado consideran que se buscó “estigmatizar” a las mujeres que demostraron estar en contra del entonces presidente pero que, pese a la desaparición de Mursi, los acosos e intentos de violación se siguen sucediendo y que las autoridades no hacen nada para erradicarlas.

 
Según Maria Sánchez Muñoz, de 25 años, residente desde hace más de tres años en El Cairo y  voluntaria de la plataforma OpAntiSH (Operación anti acoso sexual)  los hechos se producen siempre de la siguiente forma:
 
Una mujer -podría ser cualquiera- está en la plaza acompañada de su familia o de sus amigos. De repente, un grupo de hombres la rodean. Forman una cadena a su alrededor, protegida a la vez por otro círculo, mucho más numeroso. Son muchos, decenas, a veces hasta un par de centenares. La mujer se queda sola. Pierde a sus acompañantes de vista. Los hombres que la rodean se abalanzan sobre ella. "La tocan y la violan con lo que tengan. Con las manos, con objetos punzantes, como les dé la gana. La violencia es extrema", afirma Sánchez Muñoz.
 
Según el testimonio sobrecogedor de otro voluntario de OpAntiSH que también patrulla la plaza y da clases de autodefensa a las mujeres, Mohamed el Khateeb, ha declarado -sobre los ataques producidos el 30 de junio que vivió en primera persona- que el asalto adopta la forma de un tornado: la multitud arrastra a la mujer hacia el centro y expulsa a los que miran y a los que tratan de ayudarla.
 
El acoso sexual es y ha sido durante años uno de los grandes males de Egipto. Cualquier egipcia y cualquier extranjera que haya vivido en el país ha sido con toda probabilidad alguna vez, sino a menudo, víctima de algún tipo de agresión masculina, sea física o verbal. Una encuesta llevada a cabo en 2008 por el Centro Egipcio para los Derechos de la Mujer -la primera que se hizo en el país- concluyó que éste era el caso del 83% de las mujeres interrogadas y echó por tierra una de las grandes teorías conservadoras que relaciona (y justifica) el acoso sexual con la forma "provocativa" de vestir de las mujeres agredidas. La violencia sexual, en ese país, supera todas las fronteras de edad, clase social o religión. Todo les vale y afecta tanto a las mujeres que llevan velo como a las que no se cubren el cabello y visten al uso occidental.
 
"Este es nuestro país y no nos quedaremos calladas contra el acoso sexual, ni contra lo que pasa todos los días en Tahrir. En Egipto no habrá revolución sin la participación de las mujeres y sin su seguridad", aseguran las asociaciones denunciantes.

5 comentarios:

CAZURRO dijo...

¡¡ESPELUZNANTE!!
Son verdaderas heroinas,creo que su lucha será muy larga,porque la influencia de paises externos hacia Egipto criticando estas situaciones,tiene poca repercusión o nula, dentro del pais.No por eso debemos dejarlas en el olvido.
Estos personajes se merecian que tódas las mujeres egipcias se fueran del pais, a ver que tal se lo pasaban...HDLGP.

-AMM- dijo...

Aunque sean agresiones sexistas y con el mismo fondo atávico, estas distan mucho de lo que sucede en San Fermín.

Salvo honrosas excepciones son muchos los siglos en que se ha considerado a la mujer como una "cosa", una posesión, un "bien menor" y los atavismos no se pierden así como así.
Salvo esas excepciones, la "animalización" de la mujer ha sido una constante en los cuatro puntos del planeta y en casi todas las fases de la Historia.
Las conquistas de la mujer por la igualdad apenas tienen más de cien años y además no en la totalidad de los pueblos, por lo que para muchos son una gota de agua en un mar de machismo grabado firmemente en muchas culturas.
Es una lucha lenta, cultural, que empieza en nuestras propias casas, con un reparto equitativo de labores, con la igualdad en el trato y en los recursos dedicados a la educación de nuestros hijos, con la más absoluta intolerancia hacia cualquier demostración de machismo por muy pequeño que sea.

Me parece bien criticar lo sucede fuera, es necesario que lo hagamos, pero empecemos en nuestra propia casa donde aún queda mucho campo donde arar y lo que sucede en los festejos populares de este país son una buena muestra del trabajo que nos queda por hacer.

Puri Rubio dijo...

Siempre he sido una enamorada de la cultura milenaria egipcia y hace unos 10 años hice un viaje a Egipto acompañada por dos de mis hijas, la mayor de veintidós y la pequeña de quince. Era un viaje organizado con un grupo bastante numeroso de españoles, con un guía y un recorrido completamente organizado.
Ya en el avión de Egipt Air el azafato empezó a entablar conversación conmigo amablemente y en una de las ocasiones me soltó una burrada que no venía a cuento y no quiero repetir. Me quedé helada y cómo pude salí de la situación en mi inglés macarrónico.

Durante el resto del viaje lo cierto es que no hubo en ningún momento ninguna "insinuación" tan cruda como aquella ni siquiera noté miradas lujuriosas pero sí un tono de desprecio y unas miradas de superioridad en casi todos los hombres con los que nos relacionabamos: camareros, vendedores, diletantes de esos que están apoyados en las paredes por las calles, taxistas, etc., incluso el guía era un machista impresentable que no hacía más que hacer bromas absurdas buscando la complicidad de los hombres del grupo y el caso es que lo conseguía, desafortunadamente.

Vivimos algunas situaciones realmente peligrosas que sería muy largo de contar aquí y yo procuraba en todo momento dar una imagen de matrona madurita por conseguir aunque sólo fuera un poco de respeto.

Pese a eso, mereció la pena ir a Egipto por ver los monumentos porque son impresionantes pero la sensación que yo viví en todo momento fue de una hostilidad hacia las mujeres y eso fue muy desagradable.
Visto una vez, no pienso volver ni a Egipto ni a ningún otro país árabe.

Carmen F. dijo...

Este tema es harina de otro costal.
Estas mujeres ejercen su derecho a la libertad de manifestarse contra el gobierno o por sus derechos y, por ello, son acosadas, atacadas, heridas y violadas. No tiene punto de comparación.
Al parecer, utilizan métodos perfectamente estudiados: primero un círculo de violadores, a éste le rodea otro de protección de los violadores y por último otro círculo que hace la pantomima de querer ayudar y sólo contiene a los que pretenden salvarlas de verdad. ¡Escalofriante!

Moi dijo...

Indignante, espeluznante y digno de todo nuestro rechazo.
Esos bestias merecerían quedarse solos en su país con sus camellos y sus pirámides. No merecen tener ni a una sola mujer cerca. ¡Salvajes atrasados fundamentalistas de mierda!!